Frank Thorne, el genio chalado

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Pasaron muchas cosas en los años 70, una de ellas fue que el cómic sufrió una auténtica revolución, los castos dibujos de eras atrás estaban quedando caducos, siendo sustituidos por ninfas y amazonas de poca ropa y cuerpo turgente. En este contexto es donde entra un autor que fue especialmente conocido durante esa etapa por su arte para diseñar y dar vida a estos mitos eróticos de tinta y papel, Frank Thorne.

Thorne nació en Nueva Jersey, ciudad americana donde actualmente reside, y escribió su autobiografía en su libro Drawing Sexy Women (algo así como "Dibujando mujeres sexys") el cuál es una de las pocas pistas sólidas sobre su pasado. Según éste, se inspiró en el trabajo de Alex Raymond a la hora de decantarse por ser dibujante de cómics y alejarse de sus inicios en la música. Su devenir en el mundo del cómic le hizo ir de aquí para allá hasta conseguir un trabajo regular en las historietas del detective Perry Manson. Trabajó para Standard Comics publicando novelas gráficas de temática romántica, para Dell Comics hizo The Green Hornet y para Walt Disney adaptó la obra de Julio Verne 20.000 Leguas de Viaje Submarino.


No obstante, si por algo brilló fue por su trato a la hora de retratar a la figura femenina, algo que empezó a perfeccionar cuando el proyecto de Red Sonja cayó en sus manos. Como todo el mundo sabe, Sonja es una versión femenina de Conan, un personaje femenino muy masculinizado pero que también posee una gran sensualidad. El autor español Esteban Maroto la vistió con un sugerente y provocativo bikini de acero que hizo las delicias de todos los lectores de cómics de una era en la que la censura política y social lo abarcaban todo. En 1975, Thorne puso las manos sobre las historietas de Sonja, explotando su lado sexy y, de paso, consiguiendo un reconocimiento internacional por su trabajo.

El trabajo de Thorne sobre Sonja es impresionante. Consiguió crear a un personaje salvaje y sin control para sacarlo del estereotipo de heroína. Por primera vez teníamos algo que no parecía estar cortado por el mismo patrón por el que los cuentos de fantasía medieval estaban. Incluso se puede sacar una teoría feminista de ellos, hecha evidentemente de forma involuntaria por el autor, a través de una heroína que no necesita más que de ella misma para sobrevivir. De hecho, no era el único personaje femenino capaz en sus historias, otros, que a menudo eran sus rivales, también resultaban ser mujeres de armas tomar.


Dicho sea de paso, el cómic se subtituló como She-Devil with a Sword que viene a significar algo así como La Diablesa con la Espada siempre siendo totalmente honesto con el lector por lo que se va a encontrar en las páginas del cómic. Este subtítulo sobrevivió a la época en la que era Thorne el autor de los cómics e incluso se sigue utilizando hoy en día.


Su trabajo posterior se centra en la temática erótica, a la que se dedica prácticamente de lleno a partir del momento en el que se dedica a dibujar a la bárbara pelirroja. Además, había calado en él la figura de la amazona con bikini de metal, ya que el dibujante pensaría en cómo expandir ese universo de espada y brujería con la tonalidad de erotismo que tenía en mente y que no podía hacer con la propia Red Sonja. Finalmente Thorne acabó por crear a su propia Red Sonja, un personaje descarado, egoísta, malhablado y con desinhibición sexual innata. Según éste había publicado en The Erotic Worlds of Frank Thorne, el hacer Red Sonja despertó <<algunas fantasías sexuales>> en él que no dudo en estampar en tinta gracias a Ghita, o también conocida como la ramera de AlizarrGhita era un personaje propio con un mundo propio que no se regía más que por las normas de su desbocada imaginación. En ese contexto nació Ghita de Alizarr en 1978, probablemente su trabajo más famoso después de Red Sonja

Ghita era todo lo que Red Sonja era y todo lo que ésta no podía ser. Se quedaba con las cualidades guerreras de la pelirroja, pero a éstas se le sumaban una carga erótica, reflejada en múltiples desnudos y alguna que otra escena tórrida, violencia y sangre, y un lenguaje soez y gratuito. Por primera vez, Thorne era libre de crear su obra y la estaba confeccionando con todos los elementos que había aprendido hasta ese momento. Sólo hace falta comparar su dibujo de Red Sonja con el de Ghita de Alizarr y ver hasta qué nivel Thorne era capaz de autoplagiarse para liberar al personaje del sello de Marvel.


Ghita tenía un bikini incluso más pequeño que el de Sonja (aunque a veces ni siquiera eso), algo que en principio perdía difícil y, como contrapunto, tenía otros muchos accesorios, como una maya metálica en uno de sus brazos, diferentes hombreras, una capa de piel de oso, etc. Era un personaje atractivo, con un estilo de dibujo de Thorne que ya había madurado gracias a su larga trayectoria en los cómics y estaba dando lo mejor de si en sus páginas, sólo hay que prestar atención a la cantidad de detalles que ofrece el cómic, lo cuidado de los escenarios o la variedad de personajes.

Thorne amaba a sus personajes femeninos, a las guerreras de imposibles curvas que había creado para los cómics, así que no dudaba en recrear en la vida real los escenarios que él era capaz de dibujar, siempre teniendo a bellas modelos cerca que pudieran ser el equivalente en carne y hueso de las explosivas amazonas que salían de su tinta, como Red Sonja. Las fotos de sus correrías, a menudo publicadas en los mismos números de las revistas donde se publicaban sus obras como National Lampoon, Heavy Metal o Payboy, daban  buena fe de ello. Mientras tanto, él también solía incluirse como un personaje más en las historietas, convirtiendo su look cada vez más en el de un mago de aquellos lejanos mundos. 
Thorne y su legos de bellas modelos incluso llegaron a protagonizar The Wizard and Red Sonja Show (algo así como el espectáculo de Red Sonja y el mago) actuando en numerosas convenciones de cómic con la misma guisa de la que aparecen en esta foto:


La lista de sus modelos incluía a Angelique Trouvere, una bailarina en un club reconvertida en musa de Thorne que probablemente fue la primera Red Sonja, Dianne Dekelb y Wendy Snow. Para más información sobre esto, pincha aquí.


Angelique, Frank y Wendy en una convención

A pesar de que el papel que Thorne interpretaba en los espectáculos en los que se representaban las aventuras de Sonja era el de un mago sin nombre que vestía una larga falda con estrellas y lunas brillantes pegadas y un sombrero de pico, el dibujante pronto pensó en cómo personalizar más ese concepto hasta convertirlo en Thenef un personaje secundario aunque de mucha importancia en las páginas de Ghita de AlizarrThenef, cuyo nombre es casi un anagrama de su propio nombre, que acompañó a Ghita es sus desinhibidas aventuras dentro y fuera del cómic, ya que consiguió encarnar a su creación gracias a Linda Behre, una joven actriz de Nueva Jersey. De alguna forma logró dar rienda suelta a sus fantasías, transportándose por completo a ese mundo antediluviano que había creado donde cualquier cosa que fuera capaz de idear era posible.


Framk Thorne como Thenef el mago junto a Linda Behrle la modelo fetiche
del dibujante que hacía de Ghita en las sesiones de fotos que compartían

Cualquiera diría que el viejo zorro de Thorne no disfrutaba con su trabajo. De hecho, su éxito le permitió seguir creando y desatando su alocada imaginación. De su mente y su mano vieron la luz las aventuras de las morbosas Danger Rangerette, exploradoras del bosque, Lann, un cómic futurista que tomaba referencias de Flash Gordon y Star Wars Moonshine Mc Jugs, una tira cómica corta y con toques de humor que parodiaba la vida de los Redneck de Estados Unidos.


Por supuesto, la afición de Thorne por retratarse a si mismo dentro de las aventuras que él mismo creaba no había acabado ahí. Posteriormente se fueron editando algunas sesiones de fotos en las que el autor aparecía totalmente involucrado en los mundos de fantasía que habían salido de su mente. Estas sesiones de fotos fueron tan variadas como lo fueron sus obras y solían ser editadas en las revistas que publicaban sus cómics. De esta forma, no sólo Thorne publicitaba su trabajo, sino que se iba construyendo una imagen de genio loco al que le encantaba crear a sus personajes perversos y a sus mundos de fantasía.


Thorne con la figura de Ghita, su gran creación.

La obra de Frank Thorne hace mucho que quedó atrás y nada ha salido de sus manos por décadas. No obstante, nos queda su obra eterna como testigo de su paso por el mundo del cómic y de sus febriles sueños con mujeres imposibles y mundos increíbles.
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